Son las 6 de la tarde, estoy acostado en mi habitación escuchando como caen las gotas de lluvia que inundan las calles de la fría capital. Días como estos traen consigo cientos de recuerdos, de momentos vividos junto a mi familia y mis amigos. Una vida un poco mas alegre, sin el peso de responsabilidades que en un solo parpadeo ya estaban encima de mis hombros. En una hora, en un dia o en una semana, que fue mi caso, la vida puede cambiar completamente. Era el mes de enero, justo después de las festividades decembrinas y de año nuevo que llego la noticia, una propuesta de trabajo lejos de casa, que me cambiaría para bien o para mal? no se... pero cambió mi vida de eso si estoy seguro.
Entre otras razones, la idea de superación fue mas fuerte que seguir acompañando a mi vieja en la titánica labor de sostener un hogar donde mi presencia era sin duda la paternal.
Fue un 12 de enero, arribé a las 5 de la mañana, llegaba a un apartamento de un conocido, el hermano de una compañera de la Universidad que habia visto solo una vez en la vida, pero que por sorpresa me recibió con mucha hospitalidad. Me hospedó 15 días, dormía junto a la cama de él en una colchoneta de 10 cms de grosor, 1m de ancho y 1.8m de largo. El primer día abrí los ojos y aun el sol no se asomaba por los cerros orientales. El carro me recogía muy temprano, por lo que salí a esperarlo con suficiente tiempo. Recuerdo mucho que me senté en una banca en una gran avenida de la ciudad, y la luna aun se asomaba en el cielo azul formando un contraste mas fuerte que el yin-yang. Hacia mucho frío, el viento chocaba sin clemencia contra mi poco abrigrado cuerpo. Cada metro que recorría el vehículo era el descubrir un mundo, era descifrar una dinámica desconocida o la estática del momento... depende de la situación o el punto de vista.
Llegue a un pueblo pequeño de la sabana de Bogotá, con su parque, iglesia, estación de policia, alcaldía, taberna y el loco que no falta en ningun municipio típico de este país. La inducción me la hizo una ingeniera bogotana, con poca claridad para transmitir información... claro.. luego supe que ella queria el puesto que me habian asignado a mi!! ella el año pasado habia estado detras de esa residencia, pero mi perfil fue superior al de ella. Luego de una semana me soltaron las riendas de la obra, era un aprovechamiento forestal dentro del embalse mas grande de cundinamarca. Aprender y aprender, observar, espiar, identificar vicios de forma y de fondo de la operación, de los trabajadores. Era trabajar con todas las limitaciones del caso, estar bajo sol y agua, en ocasiones sin transporte lo que significaba caminar 2km de ida mas 2km de vuelta que implicaba la longitud suceptible del aprovechamiento. No todo era malo, a veces me paraba y veia como los rayos del sol golpeaban las paredes del pueblo, brindando un paisaje hermosisimo, maravilloso para esos momentos de eterna soledad.
Soledad que me sigue, a pesar de que tengo un cielo, un cielo que esta lejos, circunda tierras, simplemente me queda escucharlo por el auricular del celular.
uhmmm que nostálgico anda mi buen amigo Felipe...
ResponderSuprimirpero es cierto, el clima tiende a aumentar los pensamientos melancólicos, y la imaginación va más allá de las montañas, y nos lleva a un lugar, a un momento, a una persona y tal vez a la conjunción de todas esas cosas que dejaron una sonrisa en el rostro...
un abrazo en la distancia loco
Vaya! Despues de todo resultaste ser un "pillo buena gente".
ResponderSuprimirTenía mis sospechas, pero siempre te dí el beneficio de la duda, jeje, claro en sentido opuesto.
Buena entrada Salsa ;)
Tiene todos los ingredientes, alegremente todos menos veneno...
Abracillo parce! Uno que te acompañe en esos momentos.
Chau!